656 soles caen un el barranco del volado
mas volado que el volátil papalote,
mas ligera que una enmascarada velada,
y aun mas oculta que una semilla color ocre
en el firmamento central de tus masas.
Yo te miro con el tinte del que quiere,
con el pigmento del que ama,
con el pretexto de quien busca,
con la viveza de quien pinta,
con el idioma de quien llama.
Confió en la que ríe,
en quien somete este corazón desorientado,
en quien me espera, de quien soporta...
de quien dibuja funda de risas rosas
en una cama de hienas;
y de planeta en planeta resbalan las campiñas,
para permitir revelarte
argumentos o evidencias de un demente confundido.
Mírame bien,
písame si es necesario,
pero no manches la alfombra
de lágrimas coloradas… homicida de nostalgias.
Para ti escribo,
para tallar el instante
lentamente a deshora,
luminiscencia incognoscible,
colorante de ritmos
mi silueta desnuda.
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