Te acecho,
pareciera arrancarse un silencio
un suspiro extranjero
internamente desde este órgano rojo.
Te acecho,
afloras mi día,
encapullas mis horas de cisnes
con tu cabello filamento y pestañas esmeralda
partícula de un fruto almendra
y mi corazón se tropieza en el venidero de tus uñas.
Te acecho,
las pupilas canela
vista aguda como oído de tu vientre
mastico las mir/adas
y entretanto mi atención es presionada a oír,
me desbordo en tus acciones
en esos pantanos que yacen de tu voz
Te acecho,
escarbando las tumbas de un reporte,
mientras mi esqueleto forrado de masa de humano
se rehúsa a no tocarte,
tentar las paredes artísticas y simétricas
esa extremidad llamada muslo.
Te acecho,
en sendas de fiebre
un cariño mago de golondrinas de oro,
esa sonrisa voluptuosa que contonea mis lecturas,
esos labios abrazados...
y dientes calcio que se desnudan,
cuando tus labios se divorcian.
No hay comentarios:
Publicar un comentario